Desquiciados por el ruido

Pitidos, sirenas, puertas que se abren y cierran, explosiones, zumbidos… Los ruidos constantes pueden alterar por completo las vidas de quienes los padecen llegando a sufrir secuelas que van más allá del nerviosismo, la ansiedad o el insomnio. Un informe de la CIA lo incluía como un método de tortura que no deja huella, pero que tiene devastadoras consecuencias mentales. Hasta 72 horas permitía el servicio de inteligencia estadounidense el ruido ininterrumpido en una celda, algo que hacía imposible conciliar el sueño. Quienes lo han sufrido de forma constante lo describen como una tortura sin fin.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/04/06/actualidad/1396815371_979480.html