El ruido atenta contra el aprendizaje

(…) Con base en datos de la OMS, la maestra y fonoaudióloga explicó que cuando el oído humano se expone a niveles por encima de los 80 decibeles el cuerpo se vuelve más vulnerable a sufrir irritabilidad, dolor de cabeza, aumento en la presión arterial, agitación respiratoria y aceleración del pulso.

Se estima que para que una voz sea audible se debe hablar 15 decibeles por encima del ruido ambiente. Si los niveles de la clase alcanzan los 110 decibeles, niños y docentes deberán hablar a 125 decibeles.

La Administración Nacional de Educación Pública no tiene datos acerca de niños que hayan sufrido patologías debido al ruido, ni ha medido el impacto del sonido extremo en relación a los resultados académicos. Sin embargo, las cifras de certificaciones médicas de los docentes son una muestra indirecta del impacto del ruido sobre la dinámica educativa.

Según cifras a las que tuvo acceso El País, durante el primer semestre de 2013 el 16% de los docentes faltaron a clases por patologías en la voz, anginas, cefaleas, hipertensión arterial, y problemas psíquicos. En un universo de 47.442 maestros y profesores (2010), el dato representa a 7.590 docentes afectados por estas patologías que la OMS identifica como asociadas al ruido extremo.

“Es mucho lo que provoca el ruido. La memoria y la atención también se ven afectados. Cómo vamos a tener una clase tratando de entender cuando el ruido es un infierno”, enfatizó Quevedo.

El problema, estimó, se vive en zonas de todo el país donde el ruido de las clases se suma al del recreo, el tránsito y las empresas cercanas a las instituciones, sumado a construcciones que no están preparadas ni aisladas para soportarlo.

http://www.elpais.com.uy/informacion/ruido-atenta-contra-aprendizaje-estudio.html