No es lo mismo escuchar que oír, ver que mirar.

Uno de los males de nuestra época es el ruido. Estamos envueltos de ruidos por todos lados, y si no tenemos ruidos, salimos, rápidamente, al encuentro de otros, que nos distraigan del vacío en que se halla nuestra vida.He conocido personas que, incluso, para no escuchar su vacío interior, necesitan dormirse oyendo un partido de fútbol o la película que pasen en televisión en ese momento. No es lo mismo escuchar que oír: al cabo del día podemos oír cientos de sonidos de todo tipo, lluvia, viento, maquinaria diversa, radio, televisión, teléfono, personas hablando o vociferando por doquier, pájaros, hojas, etc. De todos estos sonidos, muy pocos recordamos al anochecer; ya que la mayoría de ellos pasaron por un oído y salieron por el otro, como se suele decir, sin que le prestásemos atención.

http://blogs.laverdad.es/amar/2014/04/06/no-es-lo-mismo-escuchar-que-oir-ver-que-mirar/