La contaminación acústica en los colegios españoles dificulta el aprendizaje.

Con motivo del regreso al colegio de nuestros escolares, la Asociación “CLAVE, atención a la deficiencia auditiva” alerta sobre las deficiencias estructurales de las aulas españolas en materia acústica, propone medidas para insonorizar las clases y recomienda a los padres que tomen conciencia del problema.

El estudio La seguridad integral en los centros de enseñanza obligatoria de España (2012), realizado por la Fundación Mapfre y la Universidad Autónoma de Barcelona, puso de manifiesto las deficiencias de los colegios españoles al revelar que el 60% de los centros sufren contaminación acústica en las aulas. Este era el dato más significativo de otras cifras también poco alentadoras. En torno a un 20% de los colegios declararon que conocían quejas reiteradas o problemas relacionados con las condiciones acústicas de las aulas como la reverberación debida a los materiales de construcción y mobiliario.

La contaminación acústica hace que los estudiantes no comprendan bien las explicaciones del profesor, lo que obliga a alzar la voz a los docentes y acaba generando más ruido. Un extenso informe de la Agencia Ambiental de Estados Unidos titulado Ruido. Un problema de Salud señala que este afecta al desarrollo cognitivo infantil, reduciéndolo y provocando dificultades del lenguaje y sociales, problemas de sueño.

Es por eso que la contaminación sonora en la escuela incide en el fracaso escolar. Las investigaciones revelan que existen peores calificaciones en aquellos colegios o academias cercanas a aeropuertos, vías de tren o autopistas. Los datos del citado estudio dejan claro que cuanta más exposición al ruido, más dificultad para aprender. Y aporta datos tan significativos como el hecho de que la influencia del ruido en casa es más importante que el apoyo educacional de los padres. Por tanto, si tenemos colegios con contaminación acústica cabe la posibilidad de que ello merme la capacidad de enseñanza de los docentes.

La supresión del ruido de fondo y un espacio con buena acústica favorecerán la atención de los alumnos, sobre todo de los que se distraen y de aquellos que no oyen bien por afecciones como el catarro, la otitis o porque tienen problemas de audición. La contaminación acústica repercute negativamente sobre todo entre aquellos alumnos que usan audífonos o implantes cocleares. Los sistemas de megafonía en las aulas con micrófonos para docentes y altavoces en el aula ayudan a los escolares a mantener la atención y alivia la tensión vocal del profesor.

Para atajar el problema, CLAVE propone algunas medidas como el uso de fuentes de luz silenciosas o la instalación de techos, paredes y suelos con materiales que absorban el sonido. Para limitar el ruido que produce el mobiliario al moverse, se pueden colocar apoyos de goma o fieltro. Los libros y los cuadernos son de material poroso, así que contribuyen a absorber el sonido.

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